

CONOCE NUESTRA HISTORIA





La Jesusita nació de una historia familiar, de mucho trabajo y de un sueño que no creía capaz de conseguir pero que gracias a mi padre es real.
Él se llama Jesús, y aunque yo soy quien cose cada puntada, él ha sido siempre mi apoyo, mi socio de palabra y la persona que me ha dado fuerzas para convertir esta idea en algo real.
Por eso nuestro taller lleva su nombre, La Jesusita, como un pequeño homenaje a todo lo que hemos construido juntos.
Todo empezó una tarde cualquiera, simplemente buscando una estantería para guardar mis telas.
Lo que parecía una compra rápida terminó convirtiéndose en algo mucho más grande: una búsqueda de un local, nuestro propio espacio.
Y así después de muchas flores, colores, telas y pintura nació nuestro taller físico La Jesusita, un lugar donde hoy no solo creamos peluches memoriales, sino también hacemos arreglos, transformaciones y cualquier trabajo de costura que puedas imaginar.
Los ositos surgieron casi por casualidad, como una oportunidad laboral, un simple anuncio de trabajo que llegó en el momento perfecto.
Comenzamos con cuatro pruebas para ver si éramos capaces de hacerlos… y lo que empezó como un reto, los dos juntos sentados uniendo patrones, se convirtió en una de las partes que ha hecho posible todo esto.
Desde entonces, he tenido la suerte de encontrarme con personas que han confiado en nuestro trabajo desde el principio.
Gracias a ellas, La Jesusita sigue creciendo y tomando forma, paso a paso, puntada a puntada.
Hoy, cada peluche que sale del taller está hecho con delicadeza, paciencia y mucho cariño, sabiendo que detrás de cada prenda hay una historia igual que la mía: un recuerdo y una persona especial.
Y yo, desde lo más profundo, estoy agradecida de poder transformar todas esas historias en algo que se puede abrazar.
Bienvenidos a La Jesusita:
Donde la costura cuenta historias.




